Bolívia. Post 21F: No a la intolerancia, sí a la democracia

Foto: Pixabay

Mais Lidos

  • Lula, sua última eleição e seus demônios. Artigo de Antonio Martins

    LER MAIS
  • Vozes de Emaús: Movimento Fé e Política faz história. Artigo de Frei Betto e Claudio Ribeiro

    LER MAIS
  • Parte do Sul Global, incluindo o Brasil, defende que países desenvolvidos abandonem os combustíveis fósseis primeiro. Para Martí Orta, não há espaço para ritmos nacionais distintos na eliminação de petróleo, gás e carvão. O pesquisador afirma que a abertura de novos projetos de exploração ignora os limites definidos pela ciência

    Cancelar contratos fósseis. Não ‘há tempo’ para transição em diferentes velocidades. Entrevista com Martí Orta

    LER MAIS

Revista ihu on-line

Natal. A poesia mística do Menino Deus no Brasil profundo

Edição: 558

Leia mais

O veneno automático e infinito do ódio e suas atualizações no século XXI

Edição: 557

Leia mais

Um caleidoscópio chamado Rio Grande do Sul

Edição: 556

Leia mais

23 Março 2018

El 21F de 2018, al cumplirse dos años del Referendo Constitucional que consultaba sobre una nueva reelección (por el período 2020-2025) del Presidente y Vicepresidente del Estado y en el que la mayoría (51,3%) del electorado dijo que No, ha marcado un nuevo hito de inflexión política con las masivas movilizaciones sociales, en varias regiones del país, junto a un paro cívico con fuerza interpeladora.

La editorial es publicado por Agencia de Noticias Fides - ANF, 22-02-2018.

Distintas autoridades del gobierno calificaron las acciones de movilización ciudadana como un “fracaso”, de “secuestro a la población”, o como “paro antidemocrático y autoritario”. Nuevamente hay ceguera, por interés político, a la hora de percibir que en las marchas y bloqueos efectivamente participó mucha gente que no tiene filiación partidaria, ni sigue consignas ideológicas ni es movida por algún beneficio a recibir o un puesto a precautelar.

Lo que se está moviendo en la sociedad es la exigencia legítima del respeto a las leyes, a la Constitución y al voto del pueblo que dictaminó con un No a la reelección del Presidente y Vicepresidente, ante lo cual no caben fallos posteriores, que manipulen las leyes para vulnerar los derechos de muchos con el fin de atender a la ambición de poder de algunos.

El gobierno lo hace pésimo al no reconocer que cualquier ciudadano puede manifestarse, protestar y resistir; es una nueva evidencia de que no considera capaz, digna y con derechos a la ciudadanía que no está de acuerdo con el MAS y el actual gobierno. Muestra inmadurez política cuando concibe que sólo sus afines son pasibles de derechos y acciones ciudadanas que manifiesten su insatisfacción. Parecería que sólo si se es de la derecha o de la izquierda se puede actuar políticamente. Aquello está provocando mayor rechazo y generando conflictos.

Por otra parte, también aparecen brotes de intolerancia, reacciones violentas o palabras fuera de lugar que expresan incapacidad de diálogo, racismo y discriminación desde sectores sociales y ciudadanos que rechazan radical y visceralmente toda acción o discurso del gobierno, sin mayor análisis o reflexión. Peor cuando ésas actitudes llevan a acciones que dañan la convivencia en sociedad.

Tenemos que sincerarnos como sociedad, no logramos superar el lastre histórico de ver a unos como superiores y a otros como inferiores, menospreciamos a los demás en función de una reducida visión de la realidad que surge del poco contacto y conocimiento del “otro”, la “otra”. Una política de etiquetas (normalmente cargada de prejuicios y preconcepciones erróneas) no le hace bien al desarrollo de una sociedad efectivamente democrática, donde puedan convivir mayorías y minorías, así como visiones y pensamientos diversos.

Efectivamente, en el Estado no se puede contentar a todos ni vivir en función de la mayoría como criterio único y último de democracia pues las minorías también deben tener un lugar representativo en el Estado, por lo que toca pensar y repensar si los criterios de justicia y bien común son considerados a la hora de construir un país inclusivo, democrático, respetuoso de las leyes y contrario al abuso de poder, dejando la lógica del enemigo al que se debe aplastar.

La crisis de inicio de siglo, fuertemente expresada en los hechos del 2003, ayudó a evidenciar raíces de intolerancia en diversos niveles y de diversos sujetos pero también permitió abrir un espacio para aprender a reconocernos como bolivianos y a romper con perversas lógicas políticas de poder excluyente. Se nos dio la oportunidad de construir un nuevo Pacto Social que incorporase la pluralidad de opiniones, tendencias ideológicas y formas de vida.

Todo aquello se está desvirtuando gracias a la ceguera que causa la ambición de poder y el que en un momento pudo representar a sectores excluidos ahora sólo aspira a defender su posición de poder, pretendiendo anular y desconocer a amplios sectores de la sociedad que exigen respeto a la democracia y a su decisión soberana. Así como reacciones de insulto y descalificación, en unos y otros.

Para continuar en la lucha por la defensa de la democracia, tras las movilizaciones y pronunciamientos del 21F, urge también decir No al odio, a la discriminación o la intolerancia. No se puede entrar en la lógica de poder de los gobernantes: asumir posiciones sin diálogo, a las que les gusta hablar pero no escuchar, o provocar violencia tan absurda como Innecesaria.

Leia mais